Crónica Zazuar – agosto 09

Publicado: 31 agosto, 2009 en Crónicas
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Érase una vez, en un tiempo muy lejano, una bella princesita encerrada en lo más alto de la más alta torre del castillo. Uy, no, que me equivoco de historia.

Vuelvo a empezar: érase una vez, en un tiempo muy lejano, un chiquillo humilde que creció y llegó a ser el rey de su pueblo. Tal vez os suene su nombre: él era Leónidas.

            Aburrido de ser el rey del Valle del Kas, convocó a su ejército, bien conocido en la Historia como los Trescien… digo, los Tres Gilipollas, para ir a conquistar nuevas y extrañas tierras.

Fuéronse los Tres a por provisiones para la expedición y marcharon al Valle a por Leónidas, que acababa de volver del reino de Cádiz, a donde había ido a resolver unos asuntos diplomáticos. Así, armáronse de valor y Leónidas y los Tres Gilipollas partieron rumbo al Norte guiados por las estrellas.

Era noche cerrada cuando llegaron a su destino: Hobbiton. Después de las viandas y libaciones oportunas, hicieron su primera expedición: la taberna. El ofrecimiento de unos tragos a 3 maravedíes y medio cada uno, gustó al grupo, que no dudó en mezclarse con los habitantes de la Comarca. Tragos y más tragos después, fueron invitados a abandonar la taberna, así que decidieron continuar con la fiesta en el castillo. Se sumó un quinto gilipollas al grupo. Con las mentes algo nubladas, exploraban el castillo en busca de un lugar donde aposentarse. Quedáronse en las cuadras, que tenían una “acústica maravillosa”, con tan mala suerte de que bajó el hermano de Leónidas, que dormía justo encima, para expresarnos todo lo contrario. Poco le faltó para sumarse a la juerga, pero su férrea voluntad le hizo volver al catre.

Aprovechando las primeras luces del alba y que los aldeanos aún dormían, el quinto gilipollas abandonó la reunión, y tomó Leónidas a su fiel esbirro Marcelo y fueron a explorar Hobbiton. Encontrándose con que Bolsón estaba cerrado, bajaron a la bodega. Mientras, en el castillo, Truman y Mumu, los otros Dos Gilipollas, hacían guardia impacientes. Volvieron el rey y el esbirro con vino comarcal para el banquete del día siguiente.

Llegó la hora del cambio de guardia: el ejército se acuesta y los guardeses del castillo (Chema y Mari) se levantan, sólo que nada más que la mitad del ejército se fue a dormir. Leónidas y el esbirro conocido como Truman, probaron el tintorro. Mostró el esbirro Truman dudas de la bravura de su líder: “¡¡¡Esto no es sangre, es barro!!! ¡¡¡AHU!!!” sentenció Leónidas.

Poco a poco los combatientes fueron cayendo presa del embrujo del niño Hypnos cuando el toque de diana empezó con la charanga calle por calle de Hobbiton. Era la señal: empezaban las fiestas. A partir de ahora los aldeanos serían pasto del elixir de Baco y bajarían sus defensas. Lo mejor, pensaron los Gilipollas, sería esperar a la noche, cuando víctimas de los vapores alcohólicos, habría un gran número de bajas en la Comarca.

Sendos manjares llenaron la mesa del castillo esa noche. Desde la plaza el viento traía el rumor del trovador. Fueron a investigar el ambiente a las bodegas, provistos de néctar y ambrosía. Allí no había con quién luchar, así que siguieron camino a la plaza al grito de: “Tractores, excavadoras, tres o cuatro empacadoras”.

Una muchedumbre alcoholizada bailaba frenéticamente al son de la Macarena, el Venao y el Tiburón. Siguiendo el dicho popular donde fueres, haz lo que vieres, y botella en mano, Leónidas y sus Tres Gilipollas se sumaron a la fiesta, olvidando el plan inicial de invasión. Fue una noche oscura sin luna marcada por el surrealismo, sobre todo al final, cuando el quinto gilipollas volvió a hacer acto de presencia en el castillo, burlando la vigilancia de los esbirros. Se coló hasta las cocinas con una forastera a la que quería trajinarse pero, afortunadamente, la fuerza todopoderosa del Hado lo evitó, dejando tras de sí un par de esbirros aliviados cuando el quinto gilipollas y compañía se marcharon del castillo.

Amaneció. Todos dormían. Llegó la tarde y fue hora de ponerse en marcha. Tras el desayuno-comida-merienda de las 7 de la tarde, había que marcharse. Partieron los peregrinos de vuelta a casa, sin invasión ni na. A ver si hay más suerte el año que viene.
Reparto:
Robe: Leónidas
Marcelo, Truman, Mumu: Los Tres Gilipollas.
Chema (el primo): el quinto gilipollas.
Chema (el hermano) y Mari: los guardeses.
Los habitantes de Zazuar: los habitantes de Hobbiton.
Próximamente: los documentos gráficos.
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comentarios
  1. Mª Carmen dice:

    vaya vaya

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