Hoy dedicaré este espacio a hablar de uno de los más enigmáticos autores teatrales del siglo pasado: LEO DAVIS y su obra Salve y usted lo pase bien.

Davis nació en fecha desconocida en el Condado de Oswego, al noreste del estado de Nueva York, hogar del H. Lee White Marine Museum, sede actual del remolcador Nash, uno de los buques del ejército de EE.UU. que participó en el Desembarco de Normandía y está considerado Monumento Histórico Nacional.

De padre desconocido, se decía que la madre de Davis era la mejor cocinera de Oswego. Poco o nada se sabe de su infancia, solo que perteneció a la “Orden de los valientes” en la escuela.

Leo Davis salió de Oswego en 1938, movido por la noticia de la inminente representación de su primera y única obra conocida, Salve y usted lo pase bien, cuyo título original es Hail and farewell.

Se enamoró perdidamente de Hilda Many, sobrina de su profesor de piano, Oscar Many. Curiosamente, conoció a Hilda en el White Way Hotel, en cuyo teatro iba a representarse Salve y usted lo pase bien. Se casó con ella a la salida del estreno.

Hablemos un poco sobre esta obra maestra del teatro universal. Es de sobra conocido su mensaje sobre el valor del sacrifico humano y célebres las palabras del padre en el último acto:

 “Pensad que por algo batallaron Lincoln y Washington y, a pesar de que yo os hable con acento extranjero, os estoy hablando por una América mucho más libre y poderosa. Os aseguro que nada habríamos logrado de no ser por el sacrificio de mi hijo y compañero nuestro, que ha dado su vida porque lo logremos. Traed su cadáver y rindamos nuestro último tributo al héroe”.

 Una famosa anécdota habla de que hubo que reescribir el papel del padre por un cambio de última hora en el reparto. Se desconoce quién iba a interpretarlo originalmente, pero es de dominio popular que finalmente el padre fue interpretado por el gran Sasha Smirnoff, cuyo debut como Tío Vania en el Teatro del Arte de Moscú se ganó el cariño tanto del público como de la crítica. A pesar de que Smirnoff llevaba poco tiempo en los Estados Unidos y que aún no había conseguido disimular su fuerte acento ruso, volvió a conseguir el aplauso y la admiración de todos, dando lugar a su más que conocida e imparable carrera.

Otra promesa debutó en Salve y usted lo pase bien. Como actriz principal se eligió a una jovencísima Christine Marlow. Esta oportunidad le llegó de manos del productor Gordon Miller, quien se había encaprichado de ella. Se conocieron en el despacho del empresario y también productor teatral Freemond, de quien Christine era secretaria. Se sabe que Miller y Freemond vivían una abierta rivalidad.

También participó en esta obra un actor desgraciadamente más conocido por sus anuncios de cereales y sus deudas de juego que por su capacidad interpretativa: Faker Englund. Interpretaba al hijo de Sasha Smirnoff, y la crítica dijo de él que su momento estelar fue cuando los demás mineros le sacan muerto de la mina en una camilla. Así acabó el pobre.

El reparto en total contaba con veintidós actores, sin duda un gran despliegue.

Los que le conocieron decían de Leo Davis que hablaba como los personajes de su obra. De carácter apasionado, era capaz de todo por su amor, Hilda, y cuando se ruborizaba, hasta el pelo se le volvía de color rojo. Las malas lenguas dicen que su obra estuvo a punto de no estrenarse por una deuda de 1200$ que generó en el White Way Hotel, donde además de él, se alojaban los veintidós actores de la compañía, el productor Gordon Miller y el tesorero de la compañía Harry Binelli. Pero si hablan con el gerente de este hotel, les contará que el rumor es totalmente falso y les enseñará gustoso la habitación 920, donde Davis se alojó y que se conserva intacta. Sinceramente, creo que es más un intento de aumentar los ingresos económicos de un hotel decadente que de limpiar la imagen de Leo Davis.

Para este artículo, mis investigaciones me llevaron a los libros de cuentas de la empresa Quien porfía cobra algún día, dedicada al cobro de morosos, en los que aparece nuestro autor con una deuda de 40$ por una máquina de escribir. Además, se conservan unas notas del cobrador en las que constata que Davis nunca llegó a pagar esta deuda y que además estaba loco, que alguien le dijo que se escapó de Oswego y rompió todo su dinero, por lo que fue ingresado primero en una maternidad y después en un hospital militar. Pero sabemos que esto no fue así, ya que el día del estreno de Salve y usted lo pase bien, Davis se encontraba en un palco del teatro.

Como con casi todas las cosas fascinantes de las que apenas se sabe nada, nacieron leyendas en torno a la vida y la muerte de Leo Davis. Se cuenta que murió durante el estreno por beberse una botella de veneno. Solo que no fue él quien murió en el teatro, sino un tal Gregory Wagner, justo al terminar la función. También se dice que el magnate californiano Zaccari Fisk estuvo a punto de financiar la obra, pero retiró el capital en el último momento.

Con tanto lío, no se sabe quién pagó los gastos de la producción, pero sí que la función salió adelante y que fue el gran éxito que todos conocemos.

Como no podía ser de otra manera, sólo me queda decir: SALVE Y USTEDES LO PASEN BIEN.

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