Mata Hari en 1910

    Margaretha Geertruida Zelle es una de esas mujeres que han pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo. Niña mimada, mentirosa patológica, bailarina atroz, cortesana de lujo o espía de medio pelo, le encantaba ser el centro de atención y sentía una atracción insaciable hacia el poder, los militares y sus uniformes. Más conocida como Mata Hari, nació en Holanda el 7 de Agosto de 1876.

    Su madre era de ascendencia javanesa (Java formaba parte del Imperio Holandés) y murió cuando Margaretha tenía 14 años.

    Su padre, Adam Zelle, era un sombrerero holandés a quien sus vecinos apodaban El Barón, debido a sus delirios de grandeza y sus costumbres extravagantes. Al morir su esposa, se convirtió en un padre sobreprotector. A los 6 años, matriculó a Margaretha en el colegio más caro de la ciudad y el primer día de clase la presentó en una carroza dorada tirada por dos cabritas blancas ataviadas como para una boda real. Aunque los compañeros se burlaron de ella, descubrió a temprana edad el placer de ser el centro de atención. Cuando ella tenía 13 años, el negocio de su padre se hundió, lo que provocó las disputas conyugales que minaron a su madre hasta la muerte.

    A los 15 años fue enviada junto a sus hermanos a la Escuela Normal de Lyden porque su padre no era capaz de educarlos con sensatez. La mayor parte de sus años en Lyden la pasó huyendo del acoso sexual y de los castigos del director de la institución, Wibrandus Haanstra, quien, a pesar de estar casado, llegó a arrastrarse a sus pies, a lloriquear en público y a escribir horrendas poesías con tal de conseguir sus favores. Con sólo 15 años Margaretha empezaba a forjarse su fama de seductora.

Margaretha y su marido

    A los 19 años respondió al anuncio en el periódico que Rudolph McLeod había publicado buscando esposa. Él era militar y tenía 20 años más que ella. Después de mantener una breve correspondencia se casaron en Ámsterdam. Después de nacer su primera hija, se trasladaron a las Indias Orientales. Estando en Java, su hijo pequeño Norman murió envenenado, se cree que como venganza de la niñera por el maltrato que recibía de Rudolph. De la niñera desequilibrada nunca más se supo. El caso es que esta estancia permitió a Margaretha tomar estrecho contacto con la cultura de este continente.

    De vuelta en Ámsterdam, el militar se dio al alcohol y a la vida mundana. Tras separarse y perder el juicio sobre la custodia de su hija, debido a su libertina vida de Java, Margaretha se marchó a París, amparada por los rasgos orientales heredados de su madre. Desde entonces no se volvió a saber nada sobre Margaretha Geertruida Zelle.

    La literatura romántica de finales del siglo XIX había popularizado una imagen difusa y añorada de la mujer oriental. Aprovechando estas circunstancias, se hizo pasar por una supuesta princesa de Java. “Mi madre, gloriosa bayadera del templo de Kanda Swandi, murió a los 14 años, el día de mi nacimiento. Los sacerdotes me adoptaron y me bautizaron bajo el nombre de Mata Hari, que quiere decir “Pupila de la Aurora”, contaba impávida. Decía que en la pagoda de Siva aprendió los sagrados ritos de la danza. La mentira e imaginación, como salida obligada para superar su penosa situación económica, empezaron a dar sus frutos y a la vista de sus ventajosas consecuencias, pasó a convertirse en algo habitual.

    Con este currículo completamente amañado, unas contorsiones sensuales y un cuerpo prácticamente desnudo (en unas declaraciones explicó que no mostraba los senos porque su ex marido, en un ataque de furia le había arrancado el pezón izquierdo de un mordisco), se dispuso Mata Hari a conquistar el mundo. Durante los primeros años del siglo, Mata Hari bailó en los refugios de soldados y políticos de todo el globo. A medida que pasaba el tiempo, ella fomentaba su leyenda relatando su biografía de mil maneras diferentes, hasta que nadie sabía muy bien quién era ni de dónde salía.

    Su fama como bailarina crecía, pero ya no era tan joven y, al ir perdiendo sus encantos físicos, empezó a ejercer con más frecuencia de prostituta, amparada por el mito que había creado, para ir manteniendo el mismo nivel de vida.

    En aquellos tiempos, intentó recuperar a su hija, pero fue imposible. Mandó a su ama de llaves, que volvió con las manos vacías tras varias horas de espera a la puerta del colegio donde estudiaba; aquel día su padre fue a recogerla.

    En 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, tuvo la desdicha de encontrarse bailando en Berlín y además, de ser la amante del jefe de policía de la ciudad y también de Kraemer, el cónsul alemán en Ámsterdam y jefe de espionaje de Alemania, quien piensa en ella para sonsacar información a los militares franceses. Tras regatear sumas extraordinarias, se cerró el trato y Mata Hari pasó  a ser la agente H-21. Pero la bailarina era ambiciosa e inconstante en sus amores y, tal como había hecho siempre, decidió jugar a dos barajas y convertirse en agente doble. Ni corta ni perezosa, se ofrece en París al capitán Ladoux, a quien sabe al frente del Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés.

    En un momento en que se combate encarnizadamente en todos los frentes, crece la obsesión por la traición y por el espionaje. Los servicios secretos franceses e ingleses sospechan que Mata Hari trabaja para Alemania. En agosto de 1916 la división francesa de contraespionaje, decide ponerla a prueba, confiándole una misión en Holanda. Por un cúmulo de circunstancias, no puede llegar a ese país y se dirige a España, centro del espionaje y del contraespionaje internacional. Allí, por propia iniciativa, llega a intimar con el agregado militar alemán, el capitán Von Kalle. Obtiene de él información sobre las maniobras alemanas, que transmite al servicio secreto francés; pero éstos siguen sospechando de ella, pensando que es una agente doble que trata de hacerles creer que apoya la causa francesa.

    Este temor se confirma al interceptar mensajes codificados, enviados por Von Kalle al Estado Mayor alemán, en los que se informa de las misiones y de los movimientos del agente alemán H-21, que coinciden exactamente con los desplazamientos de Mata Hari. De ahí en adelante, el agente H-21 y Mata Hari son una sola persona para la policía francesa y la bailarina es detenida cuando regresa a París, después de su misión, el 13 de febrero de 1917.

Mata Hari el día en que fue detenida

    Siete meses antes del final de la guerra, fue juzgada en Francia por un consejo de guerra, acusada de espionaje, de ser un agente doble para Alemania y de haber sido la causa de la muerte de miles de soldados. Al principio, Mata Hari niega toda actividad en favor de Alemania y defiende haber hecho contacto con el enemigo sólo para entregar información a Francia. Después, termina por reconocer que su juego es más complejo y que, atraída por el afán de lucro, se dedicaba a entregar información a los alemanes desde el comienzo de la guerra, aunque afirma haberse burlado de ellos, transmitiéndoles sólo información sin valor. A pesar de todo, el consejo de guerra la encuentra culpable y Mata Hari es condenada a muerte.

La ejecución de Mata Hari según la película de George Fitzmaurice de 1931: Mata Hari

    Fue ejecutada por el pelotón de fusilamiento el 15 de octubre de 1917. Ese día, vestida de negro, con un sombrero de ala ancha y botas, momentos antes de que un pelotón de fusilamiento del ejército francés acabara con su vida, la exótica bailarina lanzó un beso de despedida a sus ejecutores. De los 12 soldados que constituían el pelotón de fusilamiento, sólo acertaron 4 disparos, uno de ellos en el corazón que le causó la muerte instantánea. El oficial a cargo, como así se disponía en estos casos, ultimó el acto innecesariamente con un disparo de gracia en la sien. La noticia recorrió el mundo y nadie reclamó su cadáver.

    Su cuerpo, que no fue enterrado, se empleó para el aprendizaje de anatomía de los estudiantes de Medicina, como se hacía con los ajusticiados en aquella época, pero su cabeza, embalsamada, permaneció en el Museo de Criminales de Francia hasta 1958, año en el que fue robada.

    La tesis más extendida sobre Mata Hari es que, aunque reveló algunos datos sobre algunos movimientos militares alemanes y que comunicó al enemigo movimientos de tropas francesas que conocía por la prensa de París, no parece que Mata Hari fuera una espía importante, era más bien una cortesana en aquellos momentos, que aceptó encargos de este tipo para mantener su nivel de vida y poder visitar, en territorio de guerra, a su joven amado herido en combate, un oficial ruso de 23 años del que estaba enamorada. Quienes han estudiado este personaje dicen que en realidad, se tomó esta labor como un juego, no siendo plenamente consciente del riesgo.

    Mata Hari aseguró que amaba a los militares de todos los países y que sólo se acostaba con ellos por placer, no para sacarles información. Es muy probable que esta fuera la única verdad que dijo en su vida. El tribunal francés la acusó de alta traición y la condenó a muerte sin pruebas concluyentes, en parte para subir los ánimos de un país en guerra, al que se le ofrecía una sensacional ejecución con intenciones edificantes, como un chivo expiatorio ante la opinión pública por los fracasos de Francia en el frente de guerra.

    Mata Hari, muerta a los 41 años en 1917, sigue siendo un personaje de leyenda. A pesar de la distancia en el tiempo, pocos son los acercamientos a su persona que dibujan claramente lo que, al parecer, era en realidad una mujer que estaba dispuesta a todo para poder seguir viviendo en el lujo.

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comentarios
  1. Marcelo dice:

    Ay Ay la Mata-Hari, menudo Hari en el que se metió.

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  2. Luciernaga dice:

    La Adorooo!!!!

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