Pero no tanto como Pushkin

Publicado: 18 septiembre, 2012 en Crónicas, Personajes de antaño
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“Desde la ventana del séptimo piso de un hotel de la calle Gorki de Moscú durante varios años, veía todos los días el monumento a Aleksander Pushkin en la plaza de su nombre, envuelto en cielos jubilosos o nubes de tormenta.
¡Cuántas ideas y sensaciones me sugería su altiva figura de bronce pensativo, rodeada del respeto y del amor de los nuevos hombres rusos!
Pero un monumento no es siempre la acabada expresión del auténtico amor del pueblo. Tal vez un breve telegrama de esta última guerra revele, mejor que todo comentario, hasta qué punto defienden y aman en su país a este genial poeta, parte viva del cuerpo inmortal de Rusia.
Cuenta un escritor soviético, que cuando las huestes hitlerianas mancillaron las tierras de su patria, en uno de los frentes, el joven oficial de artillería A. Stepanenko, cada vez que ordenaba hacer fuego a su batería, exclamaba a sus soldados:
-¡POR STALIN, POR PUSHKIN, FUEGO!

Monumento a Alksander Pushkin en la Plaza Pushkin de Moscú (1880)

Aleksander Pushkin (1800-1802), Xavier de Maistre

Aleksander Sergeyevich Pushkin nació en Moscú el 26 de mayo de 1799.
Su padre, Sergei Lvóvich Pushkin, fue figura destacada en los círculos de la nobleza, pero para los años en que naciera el poeta, ya no ocupaba ningún puesto representativo y oficial.
Su madre, Nadiézda Osipovna, era la nieta de Ibraguin, el famoso negro esclavo de Pedro el Grande, traído de Abisinia y más tarde liberado por el zar, y conocido con el nombre de Abraham Petróvich Annibal.
Aleksander S. Pushkin ha caracterizado repetidas veces en su obra a sus ascendientes, subrayando siempre el espíritu rebelde de los Pushkin, impulsivo, independiente e insumiso frente al absolutismo.
Sus padres no se distinguieron particularmente por esta cualidad, ni ninguna otra muy sobresaliente. La vida social, pueril y festiva los absorbía, dejando la educación de sus hijos en manos de nodrizas, parientes o maestros.
Ajenos a la influencia directa de sus padres, crecieron su hermana Olga, su hermano Leon y el pequeño Aleksander.
El infatigable espíritu de curiosidad del pequeño Aleksander no lograba satisfacerse con cualquier educación. Leía con sed ininterrumpida los libros de la biblioteca de sus padres y la nueva literatura en sus ediciones originales, como también la literatura clásica francesa. Moliére y Voltaire ejercen sobre él enorme influencia, como todas las corrientes enciclopedistas.
Un tío del poeta le ayuda a descubrir su vocación por la literatura y a dar los primeros pasos. Vasisli L. Pushkin desempeña en el desarrollo juvenil del poeta un papel maravilloso e inapreciable.
Sin embargo, el deseo de afrancesar su cultura hubiera podido deformar la auténtica vocación y personalidad del poeta, pero otras influencias más valiosas lograron afirmarse. En la casa de su abuela, donde solía pasar semanas enteras o visitar con frecuencia, escuchaba de labios de ella leyendas y cuentos maravillosos del pasado ruso, relatados en un idioma netamente eslavo.
Otros tíos de Aleksander, que llevaban una vida más campesina, modelaron su imaginación y su amor por la vida rusa. Su célebre nodriza, Arina Rodiónovna, despertó en el niño desde su infancia el cariño por los cuentos y leyendas populares. La ternura y los cuidados de la nodriza han desempeñado en la personalidad de Pushkin un papel tal vez más importante que muchos libros y corrientes consagradas de su tiempo. El poeta siempre recordó a su nodriza con gran cariño, aun después de muerta, y su figura fue cantada a través de diferentes personajes de su obra. El niño comienza por hacer versos en francés y en ruso, aun antes de entrar en el Lyceum, en el año 1811.

EL LICEO IMPERIAL EN TSARSKOYE SELO:
El Liceo de su tiempo era una institución privilegiada para la preparación de los hijos de la nobleza. Los estudiantes deberían ser futuros hombres de Estado. Seis años de estudio en esta institución, con un régimen severo de internado, desvinculando a los estudiantes del mundo exterior debían formar funcionarios, futuros hombres adictos al régimen zarista.
No obstante la confabulación del régimen religioso, moral y político del internado, las ideas enciclopedistas y de vanguardia que soplaban por el mundo desde los Pirineos, lograron atravesar sus murallones.
Por suerte, no todos los profesores se proponen obtener de los estudiantes futuros funcionarios. Algunos, como A. Kunisin, despedido más tarde por librepensador, ejercieron durante el periodo de su estudio una influencia benéfica. Su prédica a favor de la libertad del individuo y de las libres manifestaciones del pensamiento y la libertad humana eran recibidas por el joven Aleksander con evidente entusiasmo. En varios poemas, Pushkin recuerda con cariño a aquel profesor que echó nuevas semillas en su naturaleza fecunda. También ejerció una influencia positiva el profesor A. Galich, catedrático de literatura rusa y latina, liberal y humanista, que aprobó y alentó los primeros comienzos del poeta. Un hermano de Marat (el famoso líder de la Revolución Francesa), profesor también de este Liceo, contribuyó, sin duda, a su formación de librepensador.
Además, sus compañeros de estudio V. Küchelbaecker e I. Puschin, posteriormente destacados decembristas e íntimos amigos del joven Aleksander, afirmaron en él su odio contra el yugo feudal y la servidumbre de su tiempo. Esas amistades, que jamás se rompieron, ayudaron al poeta a comprender las ideas cumbre de su tiempo.
Precisamente en el Liceo va definiendo su talento poético, junto a sus amigos Delvig, Küchelbaecker, Korsakov y otros, llenando de versos cuartillas de cuadernos que pasan de mano en mano en el Liceo y en los que Pushkin participa activamente. En el transcurso de sus años de estudio, Pushkin escribe aproximadamente ciento veinte poemas, acogidos con entusiasmo por sus compañeros, que lo van consagrando. Ya en el año 1814 (cuando contaba 15 años) aparece publicado uno de sus primeros versos en la revista “El Noticioso de Europa”.
Con frecuencia aparecen sus poemas en las revistas y comienzan a llamar la atención de las eminencias literarias de su tiempo, como Karamzin y Yucovski, a quienes conoce personalmente y que lo llevan a la peña literaria de “Arzamas”.
Esta sociedad literaria unificaba en su seno a escritores de las más diversas ideologías, pero dispuestos a luchar contra la tendencia reaccionaria de Chichkov, retrógrado y rutinario en la literatura y en la política del país. Su permanencia en esta organización lo puso en contacto con gente ya definida y, aunque esta peña literaria duró solo tres años, ha sido un comienzo benéfico para el joven poeta. A pesar del encierro del Liceo, Pushkin logra hacerse socio de ésta y leer sus poemas.
El gran escritor Deryabin, que presenció su examen de Literatura en el último curso del Liceo, alentó el talento evidente del joven discípulo, que recitó ante él algunos de sus primeros poemas.
En el año 1817 termina Pushkin sus estudios con la modesta recomendación “para servir de secretario de un ministerio”.
El joven no sueña con una carrera acomodada. Guarda su gorro frigio y su vehemente corazón de poeta dispuesto a hablar con la vida y la Historia frente a frente.

CONTINUARÁ EN SAN PETERSBURGO…

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