Archivos de la categoría ‘La obra de la semana’

¿Cansado del arte para señores con monóculo?
¿Harto de la pintura post-impresionista?
¿La cultura de masas le masifica?

¿Y qué decir de esos cuadros de niñas en columpios que provocan subidones de azúcar?

¡SIGMAR POLKE TIENE LA SOLUCIÓN!

¡Déjese manipular libremente por los medios de comunicación!

¡UNA OFERTA QUE NO PODRÁ RECHAZAR!


Solo esta semana, el co-fundador del Capitalismo pictórico, SIGMAR POLKE, con sencillas instrucciones para todos los públicos. 

Sea cual sea su estilo de vida, SIGMAR POLKE es para usted. Conozca ahora y por tiempo limitado, “La obra de la semana” en La hora del No:

Höhere Wesen befahlen: rechte obere Ecke schwarz malen!
[Instrucciones para seres superiores: ¡pintar de negro el ángulo superior derecho!] (1969).


SIGMAR POLKE fue un pintor alemán de origen polaco, muerto en 2010 y co-fundador del “Capitalismo pictórico”, una tendencia que ironiza con la doctrina artística del capitalismo occidental, tan ligada a la sociedad de consumo, y con la manipulación de los medios de comunicación. En su pintura mezcla elementos de la cultura de masas, como lo kistch o variaciones de obras clásicas y elementos anarquistas.

Hoy vamos a ver un corto francés que se llevó el Oscar™ al mejor cortometraje animado en 2010 (entre otros premios importantes). Lo descubrí, o mejor dicho, me lo descubrieron, ayer y no puedo dejar de compartirlo con quien quiera verlo. 

Se llama Logorama y mejor que yo, lo explica el colectivo que lo creó, H5: 

“Logorama nos muestra un mundo completamente comercial, construido con logos y marcas reales, que son destruidos por una serie de desastres naturales (incluyendo un terremoto y un tsunami de petróleo). Los logotipos son usados para mostrar un universo alarmante (similar al que estamos viviendo) con todos esos gráficos que nos acompañan en nuestras vidas. Este organizado universo es violentamente transformado por un cataclismo fantástico y absurdo. Muestra la victoria de lo creativo sobre lo racional, donde la naturaleza y la fantasía humana triunfan”.

Merece la pena. Disfrutad.

Una de las mejores cosas que se pueden hacer en Madrid es visitar el Museo del Prado, aunque hay que decir que cada vez cuesta más, literalmente, porque el precio de la entrada está por la nubes, pero esa es otra historia. El caso es que si no hay mucha gente (cosa que también es bastante difícil) es un sitio estupendo para pasear. Cuando voy, lo primero que hago es ir a mis salas preferidas: las de los Primitivos Flamencos, desde aquí, todo es improvisar. Si tienes suerte, llegas a las salas de Goya (1746-1828) . Últimamente me llama la atención su manera de pintar las telas, así que el paseo me lleva a los retratos. Pero te paras a ver  su cuadro San Juan Bautista niño (1805-1812) y piensas: “Esta cara me suena. ¿Dónde he visto esta cara antes?”. Y lo dejas pasar. Si tu visita al museo es corta, no te acordarás de esto nunca más, pero si llegas a Velázquez  encontrarás la solución. Y es que Goya, como pintor de cámara, tuvo acceso a las obras del sevillano y las conocía muy bien. Aunque no podemos hablar de dependencia de Goya respecto a Velázquez (1599-1660), sí que podemos ver las lecciones aprendidas del maestro: un Barroco reflexivo y naturalista, un sosegado clasicismo, ligereza de toques y pinceladas que, aunque más cargadas en Goya, forman grandes trazos que a su vez generan figuras a contraluz en los primeros planos… Y entonces lo ves: El triunfo de Baco o Los borrachos(1628-1629). Y es que resulta que Goya utilizó la cara de Baco para su San Juan, para construir una cabeza de modelado fuerte, casi escultórico, en la que no desaparece, sin embargo, el trepidante naturalismo. 

 

Los borrachos o El triunfo de Baco (1628-1629) Velázquez

 

San Juan Bautista niño (1805-1812) Goya

 Esta semana propongo una comparación un tanto especial. Estaba yo curioseando por la red, buscando información sobre la artista Kiki Smith, su escultura y leyendo artículos sobre unas exposiciones de hace años, cuando me topé con una obra que no conocía y me encantó. Así que me dije a mí misma: “Esta podría ser la obra de la semana“. Guardé las fotos y un breve comentario que hacían de la obra en cuestión en un artículo, esperando a que llegara el martes para publicarlo. Y aquí quedó la cosa, la verdad que esta vez no iba a hacer ninguna comparación, hasta hace un rato, cuando veía en la tele el documental de la 2. No sé cómo se me ha ocurrido, ya que el documental en cuestión se llamaba algo así como “Lo que las hembras desean y los machos no dudan en hacer, segunda parte” (sin comentarios, cada uno su reflexión). El caso es que no sé qué clase de asociación de ideas se ha desatado en mi cerebro cuando se me ha venido a la mente el Libro de Horas del Duque de Berry y las miniaturas iniciales donde se representan las tareas cotidianas o agrícolas propias de cada estación y en la parte de arriba el zodíaco correspondiente al mes representado. ¡Ya está! Me venía de perlas para comparar con Kiki Smith, aunque no precisamente por la finalidad de la obra.

En el artículo que leí sobre Smith sólo decían esto de la obra:

“La gran ausente en esta curaduría es la obra Constellation (1996),
una gran superficie circular de papel nepalés azul colocada en el suelo,
sobre la que están colocados una variedad  de esculturas de animales y estrellas
realizadas en cristal. En esta obra hay una notable tensión entre la escultura y
la gráfica como soportes de trabajo, opuestos a la pintura de caballete tradicional
(considerada un soporte típicamente masculino por la crítica feminista)”.

Lo que no tiene nada que ver con los libros de horas que, aclararé, sirven para rezar. Son una especie de guía espiritual para saber lo que se tiene que rezar en cada momento. Estos libros comienzan con el calendario, representado como una tarea doméstica. Son libros de pequeño formato y privados, no son para ser exhibidos. Precisamente es ese calendario inicial perteneciente a Las muy ricas Horas del Duque de Berry lo que propongo esta semana. Los miniaturistas que iluminaron este libro en 1416 se llamaban JEAN, HERMAN y PAUL LIMBOURG y el mismo se conserva en un museo privado de Chantilly (Francia).

La obra de Kiki Smith se llama Constellation y data de 1996. No elijo estas obras por un tema en común, pero sólo hay que verlas para darse cuenta de la relación.

Constellation (1996) Kiki Smith

Constellation (1996) Kiki Smith

Agosto (1416) Las muy ricas horas del Duque de Berry

Hombre - Zodíaco (1416) Las muy ricas horas del Duque de Berry

*Nota: Como serían muchas imágenes (13, en concreto) sólo pongo dos como ejemplo del Libro de Horas, la del mes de Agosto, el mes en el que estamos, y la del Hombre – Zodíaco, que muestra cómo cada parte del cuerpo humano está regida por los distintos signos y a la vez demuestra el interés por la astrología en la Edad Media.

¡Hola mundo! Después de dos semanas de “vacaciones” y como es martes, vuelve La obra de la semana. Como aún estamos en verano, la playa sigue estando de moda, en la playa suele haber mar y en el mar hay peces (o eso me han dicho), vamos a ver peces. Y no los típicos bodegones que hacen bostezar, sino dos formas bastante originales de la vida la marina, sobre todo la primera, que aunque fue pintada en el siglo XVI (concretamente en 1566), bien podría formar parte de cualquier exposición de arte contemporáneo. La obra se llama “AGUA” y su autor es Giuseppe Arcimboldo. La segunda obra es de Paul Klee y se llama “PEZ MÁGICO”. La pintó en 1925 y ambas componen la exposición de esta semana en esta pequeña galería virtual. ¡Espero que os guste!

Agua (1566) Giuseppe Arcimboldo

Pez Mágico (1925) Paul Klee

Vamos a hablar de mercenarios, pero mercenarios en los siglos XIV y XV y concretamente en esa aglomeración de repúblicas, ducados, ciudades y villas que era la Italia de los albores del Renacimiento.  

Por una simple cuestión temporal comenzaremos con el condottiero Giovanni Acuto o, mejor, John Hawkwood, que era su nombre real. Venía del Condado de Essex, en Inglaterra.  Allí luchó por el rey Eduardo III en la Guerra de los Cien Años. Después fundó una banda de mercenarios, la Comunidad del Halcón Blanco, que se alineaba en defensa del estado que pagara mejor. En 1362 fue reclutado por el marqués de Monferrato y así llegó a Italia. También luchó por Pisa y Florencia, ganándose tanto favores como iras. Se enemistó con los Visconti y se ganó las simpatías de la República de Florencia, que le dio como residencia el castillo de Montecchio Vesponi , cerca de Arezzo. Nicolás Maquiavelo italianizó su nombre, Giovanni Acuto. Murió en Florencia en 1394, en cuya catedral fue enterrado con grandes honores, algo nada normal en la República. Puede ser que como era un mercenario, no sería un hombre que se levantara como señor de la ciudad. Más tarde, sus restos fueron trasladados por su hijo a su ciudad natal y, en su memoria, la ciudad de Florencia encargó a Paolo Uccello un retrato ecuestre del condottiero, quien lo realizó en 1436.

Mauruzi Nicolás de Tolentino, tiene una historia similar. Este sí era italiano, nació hacia 1350 en Tolentino. A diferencia de Hawkwood, que venía de familia de sastres, la suya sí era una familia de armas. En 1370, por desacuerdos familiares, huyó de su casa y desde entonces estuvo al servicio de varios soldados de fortuna. En 1407 se puso al servicio de Pandolfo Malatesta, señor de Fano y Cesena. En 1424 era capitán del ejército papal y en 1432 pasó a ser capitán de los ejércitos del Duque de Milán, pero siempre alternando sus servicios al ejército florentino. Después de varios éxitos fue nombrado Capitán General de la República de Florencia en 1431 y fue enviado, en nombre de una coalición de estados, en junio de 1432, a hacer frente a Francesco Sforza en el territorio de la Romaña , donde ganó la Batalla de San Romano. Como Giovanni Acuto, se ganó la ira de los Visconti, y estos le capturaron en 1434 y le tiraron por un barranco.  Murió sólo un año después a consecuencia de las heridas. También fue enterrado en la catedral de Florencia y para su tumba, la ciudad encargó a Andrea del Castagno también un retrato ecuestre, que hizo en 1456 y que “hace pareja” con el de Uccello.

Retrato ecuestre de Giovanni Acuto (1436) Paolo Uccello

Retrato ecuestre de Niccolò da Tolentino (1456) Andrea del Castagno

Hoy, Georgia O’Keeffe (EE.UU. 1887-1986) y sus cráneos:

Cow's skull: Red, white and blue (1931)

Ram's head, white hollyhock and little hills (1935)

Deer's skull with pedernal (1936)

“Sólo hay una pequeña parte de la arquitectura que pertenezca al arte: el monumento funerario y el monumento conmemorativo. Todo lo demás, lo que sirve para un fin, debe quedar excluído del reino del arte.”

Adolf Loos, arquitecto (1870-1933)

“Arquitectura es cosa de arte, un fenómeno de emociones, que queda fuera y más allá de las cuestiones constructivas. El propósito de la construcción es mantener las cosas juntas y el de la arquitectura es deleitarnos.”

Le Corbusier, arquitecto, diseñador, pintor (1887-1965)

Villa Müller, Praga, República Checa. (1928-1930) Adolf Loos

Villa Savoye, Poissy, Francia (1928-1931) Le Corbusier

El paso de la laguna Estigia” es la más famosa y original obra de Patinir (1480-1524). Representa un tema clásico de la Eneida de Virgilio, y el Inferno de Dante, en el que Caronte (figura central de la pintura) transporta un alma humana que debe decidir entre el cielo y el infierno.

Aunque la obra se desarrolla en un solo panel, la pintura presenta una composición “tríptica” que muestra paralelismos con el famosísimo “Tríptico del Jardín de las Delicias” de El Bosco (1450-1516), obra que sin duda Patinir conocía. Al igual que en la obra de El Bosco, el observador puede contemplar el paisaje del Edén en la parte izquierda (incluyendo la fuente del Paraíso) y el terrible aspecto del infierno en la parte derecha, al que se accede por una puerta custodiada por Cerbero, el perro de las tres cabezas.

 El paso de la laguna Estigia (h.1520) Joachim Patinir

LA NARRACIÓN DE UN SUEÑO NUNCA TRANSMITIRÁ LO QUE SE SIENTE AL SOÑAR, ESA UNIÓN DE ABSURDO, SORPRESA Y PERPLEJIDAD EN UN TEMBLOR DE REVUELTA RESISTIDA, ESA NOCIÓN DE SER CAPTURADO POR LO INCREÍBLE QUE ES LA PROPIA ESENCIA DE LOS SUEÑOS.

(Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas)

The Nightmare (1781) Füssli

El sueño de la razón produce monstruos (1799) Goya, Capricho nº 43

The Nightmare (1802) Füssli